Fin de vida útil de los bioplásticos

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La naturaleza química de los diferentes bioplásticos permite distinguirlos y sobre todo clasificarlos en dos familias de plásticos biodegradables y/o de origen biológico. Esta distinción debe tenerse también en cuenta cuando hablamos del fin de vida útil de los materiales bioplásticos.

De hecho, aquellos estructuralmente similares a los polímeros existentes (por ejemplo, PET o PE de origen biológico) tendrán las mismas posibilidades de aprovechamiento al final de su vida útil que sus equivalentes de origen petrolífero. En el caso del reciclado de envases de plástico domésticos (hoy principalmente cuerpos huecos), la distinción no es técnicamente posible por los medios utilizados actualmente para su clasificación tras la recogida. Estas versiones de productos de origen biológico podrán ser recicladas de la misma forma que los materiales convencionales sin alterar la calidad del plástico reciclado de esta forma.

Por el contrario, los bioplásticos con nuevas estructuras químicas deberán ser tratados caso por caso como nuevos materiales, algunos de los cuales tienen la capacidad adicional de ser biodegradables. Esto permite, por ejemplo, plantear nuevas vías de aprovechamiento al final de la vida útil, principalmente a través del compostaje o la metanización.

Al permitir una reducción del volumen de residuos plásticos abandonados en el medio natural, esta propiedad también puede ser vista como una funcionalidad que se puede utilizar dependiendo de las aplicaciones y usos de los materiales.

Biodegradabilidad y compostaje de los bioplásticos

La biodegradabilidad de un polímero es una propiedad que depende de su estructura química.

La ADEME (agencia francesa del medio ambiente y de control de la energía), la definió en su ficha técnica (http://www.ademe.fr/plastiques-biodegradables) de la siguiente manera:

«Se dice que un material es biodegradable si puede descomponerse bajo la acción de microorganismos (bacterias, hongos, algas…). El resultado es la formación de agua, CO2 y/o metano, así como, posiblemente de subproductos (residuos, nueva biomasa) no tóxicos para el medio ambiente.»

Es principalmente esta capacidad para descomponerse, lo que diferencia a los polímeros biodegradables de los que no lo son.

Conviene distinguir el origen de un material (su carácter biológico o no) y sus propiedades de fin de vida útil (biodegradable o no), ya que no están en absoluto relacionadas. Nos encontramos así con polímeros biodegradables que no son de origen biológico (como el PBAT o el PCL), y al contrario: polímeros procedentes de biomasa que no son, en absoluto, biodegradables (PE y PET de origen biológico, por ejemplo).

En cuanto al compostaje, es un proceso de transformación de materiales fermentables en compost, que permite enriquecer los suelos mejorando su fertilidad. Se trata en este caso de realizar una biodegradación aeróbica (en presencia de oxígeno) en condiciones determinadas.

En el ámbito de los plásticos compostables, normalmente se habla de dos principales tipos de compostaje:

  • El compostaje doméstico (también llamado Home Compost), que puede realizarse por un particular en condiciones poco o nada controladas.
  • El compostaje industrial, que se realiza en plataformas destinadas a tal fin y bajo condiciones controladas.

Estas dos modalidades se diferencian principalmente por la temperatura a la que se produce la biodegradación del producto, lo que induce diferentes cinéticas de descomposición en función de los polímeros, así como la presencia o ausencia de microorganismos que permitan su asimilación.

Una biodegradación que se realiza en condiciones anaeróbicas (sin oxígeno) da lugar al proceso de metanización que permite la producción de biogás.

Normas y certificaciones de los plásticos biodegradables y compostables.

Actualmente existen varias normas que permiten evaluar la biodegradabilidad de los bioplásticos en diferentes condiciones:

EN 13432 : 2000

Define cuatro criterios que deben respetarse (composición, biodegradación, desintegración y calidad del compost) en los materiales o envases para que puedan ser aprovechados en compostaje industrial.

NF T 51-800 : 2015 

Esta norma más reciente define la capacidad de los materiales para ser aprovechados en el compostaje doméstico. Se utiliza principalmente como base para las leyes que rigen el uso de bolsas plásticas desechables para empacar la mercancía en el punto de venta, así como los films para envíos y los vasos y platos desechables.

Actualmente se utilizan también variantes de estas normas para evaluar la biodegradación de los bioplásticos en diferentes condiciones y medios como el suelo o el agua de mar.

En base a las pruebas realizadas de acuerdo a las normas mencionadas, es posible obtener certificados que permitan una mayor visibilidad de los materiales y productos a los que se les conceda esta distinción.

Actualmente hay dos organismos principales en Europa que permiten obtener estas certificaciones.