2018 ha sido un año extremadamente ajetreado para el mercado de los bioplásticos. La conciencia generalizada en nuestras sociedades de que es necesario un enfoque diferente de nuestros patrones de consumo se ha abierto paso y también está afectando a la industria de los plásticos.
Impulsados por la evolución de la demanda de los consumidores y la legislación francesa y europea, los plásticos de origen biológico y/o biodegradables se están abriendo camino cada vez más en los proyectos de los fabricantes, lo que apunta a unas perspectivas alentadoras para los próximos años.
Cambios en la legislación
Seguramente uno de los temas más comentados de 2018: ¿cómo evolucionará la legislación sobre el uso de plásticos, sobre todo en las aplicaciones de un solo uso? A los fabricantes no les gusta la incertidumbre, así que no se han echado a perder.
Además del objetivo de reciclar el 100% para 2025, las leyes ya en vigor sobre bolsas de plástico de un solo uso, bastoncillos de algodón y vasos, tazas y platos desechables se complementaron cuando se aprobó la ley EGALIM el pasado septiembre. Aunque aún no se han publicado los decretos de aplicación, se espera que las nuevas prohibiciones se apliquen a nuevos tipos de productos: pajitas, cubiertos, pinchos para filetes, tapas de cristal desechables, bandejas de comida, tarrinas de helado, ensaladeras, cajas y palillos de plástico para remover bebidas.
Las excepciones en vigor, a saber, un contenido mínimo de base biológica (50% en 2020 y 60% en 2025) y la capacidad de biodegradarse en el compostaje doméstico (de acuerdo con la norma NF T 51-800), fueron confirmadas por una decisión del Conseil d’Etat el 28 de diciembre. De este modo, parecen haberse agotado los últimos recursos presentados por los opositores al proyecto.
Más ampliamente, a escala europea, la serie de medidas desveladas en mayo de 2018 vieron cómo se aclaraba su aplicación a finales de año. El 19 de diciembre, la Comisión, el Parlamento y el Consejo Europeo llegaron a un acuerdo sobre la Directiva SUP (Plásticos de un Solo Uso). En ella se establece la prohibición total de ocho productos de un solo uso para los que existen alternativas: cubiertos, platos, pajitas, recipientes y vasos de EPS para alimentos, palillos, agitadores y tubos de plástico para globos.
Como todavía no se ha especificado la naturaleza de las alternativas, actualmente no está garantizada la posibilidad de utilizar plásticos de origen biológico y biodegradables para estos productos.
Por tanto, la publicación final de la Directiva debería tener lugar en marzo o abril de 2019, lo que dejaría a los Estados miembros dos años para transponerla a nivel nacional.
Como consecuencia, el gobierno francés está considerando posponer la entrada en vigor de la enmienda sobre productos de un solo uso hasta el 1 de enero de 2021, aunque esto aún no se ha confirmado.
Se confirman las perspectivas del mercado de los bioplásticos
Como cada año, la conferencia de la Asociación Europea de Bioplásticos dio a conocer los últimos datos sobre el mercado de los bioplásticos.
Estimada en algo más de 2 millones de toneladas, la capacidad de producción mundial de polímeros biobasados y/o biodegradables (excluido el PUR biobasado) representa algo menos del 1% de todos los polímeros producidos anualmente. Las perspectivas son alentadoras, ya que la capacidad aumentará casi un 25% de aquí a 2023.

El mercado de los bioplásticos, impulsado todavía por el PET de base biológica al 30% y las mezclas biodegradables a base de almidón, podría ver una convergencia significativa de la capacidad de producción entre los polímeros biodegradables y los de base biológica pura. Aun así, las primeras unidades industriales de producción de polímeros como el PEF y el PP de origen biológico deberían estar en funcionamiento en 2023.

Estos aumentos de la capacidad de producción deberían beneficiar sobre todo a Europa, que aumentará su cuota de producción mundial del 19% al 27%.
Por último, no se prevé que cambien significativamente los mercados en los que se utilizan los bioplásticos, ya que sólo los envases representan casi el 60% de las salidas comerciales de estos materiales.

Pruebas de compostaje industrial de PLA en París
Desde septiembre de 2018, Citeo y Les Alchimistes, empresa parisina de recuperación de biorresiduos, ensayan en París el compostaje industrial de PLA mediante un innovador proceso electromecánico.
No es un problema nuevo: se considera que el PLA interfiere en la clasificación del PET, lo que ha dado lugar a una penalización del 100% de Citeo para las aplicaciones de botellas. Con la ampliación de las instrucciones de clasificación de envases para 2022, es importante poder prever distintas vías de recuperación para el PLA y, por extensión, para todos los productos compostables industrialmente.

Además de la modernización de los centros de clasificación que ya se está llevando a cabo en toda Francia para mejorar la separación de envases, se están probando distintos métodos de recogida. Por ejemplo, los productos pueden devolverse a las tiendas como parte del experimento.
El objetivo de esta iniciativa, cuyos primeros resultados se conocerán en mayo de 2019, es poner de relieve la pertinencia de crear un canal específico para estos residuos, tan esperados por el mercado de los bioplásticos.
Acerca de NaturePlast NaturePlast es una empresa francesa con sede en Normandía (Ifs – 14), especializada en bioplásticos. Con más de 10 años de experiencia en este campo, dispone de la cartera más amplia de materias primas y compuestos de origen biológico y/o biodegradables de Europa. Junto con su filial BiopolyNov, también apoya a los industriales desde el nacimiento hasta la industrialización de sus proyectos de innovación. Gracias a los conocimientos de I+D adquiridos a lo largo de los años, NaturePlast y BiopolyNov son ahora expertos en el desarrollo y la producción de formulaciones para proyectos de clientes o de colaboración.
