Es bien sabido que el plástico se ha convertido en un verdadero azote para la flora y la fauna. Cada año se producen varios millones de toneladas de plástico, y sólo una ínfima parte es biodegradable. Estos residuos, si se dejan descomponer en la naturaleza, tardan varias décadas o incluso cientos de años en degradarse (una bolsa de plástico tarda más de 400 años en degradarse) y se acumulan, sobre todo en los océanos, donde alteran el hábitat de los organismos marinos, además de matarlos.
Para resolver este problema, investigadores de la Universidad de Harvard tuvieron la idea de mezclar proteínas de seda con subproductos de gambas para crear un bioplástico. Todo empezó con la biomímesis: inspirándose en los seres vivos, en este caso un ala de insecto, observaron que combinaba las propiedades del plástico derivado de recursos fósiles, es decir, flexibilidad, transparencia y resistencia. Consiguieron reproducir este comportamiento gracias al quitosano, uno de los materiales orgánicos más abundantes en la Tierra y componente del caparazón de los crustáceos. Las ventajas del quitosano son numerosas, gracias a sus interesantes propiedades y a su biodegradabilidad. Como los desechos de las gambas no suelen utilizarse y están presentes en grandes cantidades, la utilización de este recurso barato permitiría recuperar los biorresiduos evitando que se tiren a la basura.
Este biomaterial, apodado «Shrilk» por las gambas y la seda, es flexible, resistente incluso cuando se moja y, sobre todo, completamente biodegradable en unas pocas semanas. Otra ventaja es que su biodegradación libera un fertilizante que puede utilizarse para cultivar plantas. Esta innovación, que aún está en fase de desarrollo, puede moldearse o inyectarse. Como puede producirse industrialmente, podría sustituir al plástico en determinados sectores, sobre todo en el de los envases y la medicina. Al dar valor a un coproducto, la carcasa de las gambas, que actualmente no lo tiene porque tiene el estatus de basura, y ayudar a preservar el medio ambiente, este material innovador es muy prometedor y augura un buen futuro.
