El mercado de los envases alimentarios ha sido históricamente uno de los primeros en utilizar materiales bioplásticos.
Hoy en día, sigue siendo una de sus principales salidas, principalmente en envases rígidos (botellas de agua o refrescos en PET de origen biológico, botellas de productos lácteos en PE de origen biológico, bandejas de PLA, etc.) y envases flexibles (películas de envasado primario o secundario en PE o PLA de origen biológico, etc.).
PRESTACIONES
- Compatible con los procesos existentes
- Apto para el contacto con alimentos
- Propiedades de barrera
- Mayoritariamente de base biológica
- Biodegradabilidad (compost doméstico o industrial)
- Mejora potencial de la huella medioambiental



Estos envases también suelen ser de un solo uso, lo que hace aún más relevante el uso de polímeros biodegradables, especialmente los que se pueden compostar directamente en casa.
Los bioplásticos pueden utilizarse para fabricar envases resistentes, ligeros y personalizables, que satisfagan necesidades específicas como la conservación de alimentos o la compatibilidad con procesos de termoformado y sellado.
