El campo de los bioplásticos abarca una gran variedad de materiales, la mayoría de los cuales son relativamente nuevos en la industria. Por tanto, es lógico que estos materiales no se beneficien de todos los avances tecnológicos y optimizaciones que se han aplicado a los polímeros derivados del petróleo con una trayectoria más larga.
Por tanto, hay lagunas que cubrir en algunos materiales, que requieren adaptaciones en cuanto a su procesamiento o propiedades de uso. Otros tienen exactamente las mismas capacidades, o incluso superan las de los materiales derivados del petróleo, como la Poliamida-11. Hay varios tipos de ventajas técnicas que se pueden obtener con el uso de bioplásticos:
- Nuevas funciones
- Propiedades intrínsecas
- Biodegradabilidad

propiedades intrínsecas
El furanoato de polietileno (PEF) es un ejemplo concreto de las ventajas técnicas que se pueden conseguir utilizando un bioplástico. Se trata de un nuevo polímero en desarrollo que competirá con el PET con las siguientes características:
- 100% biobasado y siempre transparente y reciclable : uso y fin de vida idénticos al PET.
- 10 veces mejor barrera al oxígeno y 2 veces mejor barrera al dióxido de carbono y al vapor de agua: esto significa, por ejemplo, una reducción del grosor de las paredes de los envases (botellas de refrescos).
- La temperatura de transición vítrea (Tg) es 12 °C más alta, lo que significa que puede rellenarse en caliente, lo que es imposible con el PET amorfo estándar.
- La temperatura de fusión es 30°C más baja, lo que ahorra energía durante el procesado.
biodegradabilidad
Esta propiedad permite aportar nuevas funcionalidades apreciadas por los fabricantes. En efecto, puede ser interesante fabricar un producto con una vida útil determinada, que luego pueda biodegradarse en su entorno de uso de forma respetuosa con el medio ambiente. El principal ejemplo de esto en la industria del plástico actual es la película de acolchado agrícola: su función principal es regular la temperatura del suelo manteniendo un nivel relativo de humedad, lo que permite que la vegetación crezca con mayor eficacia. Ahora es posible fabricar estas láminas de acolchado utilizando polímeros biodegradables. La ventaja es doble:
- El cultivador puede dejar fragmentos de la película en el suelo una vez utilizada para que termine de biodegradarse, evitando así la tarea de recoger y procesar la película que no es biodegradable.
- Suelo enriquecido con materia orgánica y nutrientes mediante la biodegradación del mantillo.
Otros ejemplos son los clips para la vid, los enlaces para la horticultura (tomates, etc.), la caza (cartuchos, etc.) o los fuegos artificiales (véase el proyecto MATADORE).
nuevas funciones
Esta propiedad de biodegradabilidad también puede utilizarse para conferir nuevas funcionalidades al producto. Así, es posible incorporar aditivos de interés que puedan liberarse durante el uso o al final de la vida útil del producto. La biodegradación se convierte así en una ventaja técnica para el uso y no para el final de la vida útil. Se pueden obtener las siguientes funcionalidades no exhaustivas:
- Descontaminación (agua, suelo, etc.)
- Atracción (plagas, insectos, etc.)
- Repulsión (plagas, insectos, etc.)
- Nutrición (plantas, etc.)
