Con motivo de la Semana Santa, NaturePlast ha llevado a cabo una serie de pruebas en torno a la impresión 3D, con un enfoque tanto creativo como técnico.
El objetivo: aprovechar esta época para crear objetos típicos de la temporada —huevos, conejitos y otras formas— mientras exploras las posibilidades que ofrecen los bioplásticos.
Objetos impresos… y enriquecidos con subproductos
Las piezas se han fabricado con PLA, un polímero de origen biológico que se usa habitualmente en la impresión 3D. A esta matriz se le han añadido diferentes coproductos procedentes de recursos naturales o industriales, como:
- La vieira
- Los posos de café
- Los residuos de la elaboración de la cerveza
- O también el ladrillo
De este modo, estos materiales, que a menudo se consideran residuos, pueden aprovecharse e integrarse directamente en las fórmulas de los bioplásticos.

Probar, observar y comprender
Más allá del aspecto visual y estacional, estas pruebas forman parte de un proceso de experimentación. Permiten, sobre todo, evaluar:
- El aspecto estético de los biocompuestos
- Su comportamiento durante el proceso de impresión 3D
- Su potencial de integración en aplicaciones concretas
Cada fórmula aporta características específicas, tanto en cuanto a textura como a color o comportamiento durante la transformación.
Repensar el material desde el momento del diseño
Este tipo de proyecto, aparentemente sencillo, ilustra las numerosas posibilidades que ofrecen los bioplásticos. Al incorporar coproductos desde la fase de diseño de los materiales, es posible desarrollar soluciones innovadoras.
La impresión 3D es, en este contexto, una herramienta especialmente interesante para probar rápidamente nuevas fórmulas y allanar el camino hacia futuros avances industriales.
