Los plásticos biodegradables son polímeros que pueden descomponerse bajo la acción de microorganismos (bacterias, hongos) para formar agua, dióxido de carbono (o metano) y biomasa inocua para el medio ambiente.
La biodegradación puede tener lugar en distintos medios (compost, tierra, agua, etc.) y será más o menos rápida en función de diversos parámetros como la temperatura, la humedad, la presencia de microorganismos y, por supuesto, la naturaleza del propio polímero.
La naturaleza biodegradable de un polímero no está vinculada al recurso con el que se ha producido, sino únicamente a su estructura química. Hay plásticos biodegradables fabricados tanto a partir de recursos fósiles como renovables.
